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Uno se convierte en víctima de asalto cuando se muestra distraído ante el entorno o simplemente si se posee lo que el delincuente “necesita”, es decir, un MOTIVO. Si usted camina por la calle, manténgase atento a lo que sucede a su alrededor.
- No se pueden determinar las características de un delincuente, pues se puede topar con un hombre elegantemente vestido o incluso con una mujer. Lo que si se puede hacer es observar el comportamiento del sospechoso, así como sus manos (que generalmente las lleva en los bolsillos u ocultas) y sus ojos.
- Nunca piense “a mi nunca me va a ocurrir”, el exceso de confianza es un error grave.
- Si llegara a identificar una situación sospechosa evítela, aléjese de ella cambiando de dirección.
- Manténgase a distancia del sospechoso y no permita que se le acerque. Dicen “que a nadie se asalta a distancia”, o sea, evite la OPORTUNIDAD de que lo sorprendan.
- Si el sospechoso camina hacia usted, cambie de acera y observe la manera en cómo reacciona. Si cruza con usted, la probabilidad de un ataque es más alta.
- Ante esa situación busque un lugar donde resguardarse, como lugares con muchas personas o un local con guardias de seguridad o policías. El delincuente busca tener EL MENOR RIESGO.
- Si no encuentra un lugar donde refugiarse, cambie el rumbo y el sentido de la dirección que lleva, así usted mantendrá el espacio entre los dos.
- Si el sospechoso acelera el paso en dirección hacia usted, corra y observe el comportamiento del agresor. Esta acción mantendrá el espacio entre ambos. Pero si el asaltante lo aborda, no intente correr, solo expondría su vida.
- Está claro que si el sospechoso corre hacia usted quiere cometer un ilícito, de ser así grite o llame al 066. Generalmente el delincuente no correrá tras de usted por mucho tiempo, ya que no pretende llamar la atención y preferirá elegir otra víctima que no esté prevenida, atenta y preparada. El delincuente quiere ocupar EL MENOR TIEMPO posible.
- Si tuviera el “presentimiento” de que alguien pudiera asaltarlo, nunca deseche la posibilidad. Algunas víctimas de asalto relatan que percibieron que algo les sucedería y no realizaron las medidas de prevención.
- Al momento de un asalto, el delincuente se encuentra en un estado mental de inestabilidad, pues lo dominan el miedo y el nerviosismo. Si se reacciona de manera errónea, podría provocarse una acción violenta.
Fuente: México Unido contra la delincuencia. (http://www.mucd.org.mx)
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